No paga vuelos ni alquiler: trabajan cuidando casas por todo el mundo

Fran Cassaniti, de Buenos Aires (Argentina), y Marco Ilagan, de Chicago (Illinois), mantenían una relación a distancia, pero ambos eran fanáticos de los viajes.

Por eso, mientras la mayoría de las parejas que sufren la distancia se dedican a hacer videollamadas, Cassaniti e Ilagan tenían citas por todas las partes del mundo. Quedaban en India, Tailandia o Brasil para pasar tiempo el uno con el otro.

Cuando la pareja se conoció en 2016, ambos querían viajar por el mundo. Así que, tras un año de noviazgo y otro de planificación y ahorro, dejaron sus trabajos corporativos y sus pisos de alquiler y en enero de 2018 empezaron a viajar juntos.

La pareja comenzó su viaje volando a Filipinas, el país natal de Ilagan, antes de viajar a Hawái 6 meses después.

Sin embargo, se dieron cuenta de que estar cambiando de hotel cada 5 días no era compatible con dirigir un negocio de coaching mientras vivían en la carretera. «Buscábamos una forma de seguir viajando, pero con más estabilidad y ahorrando dinero en alojamiento», explica Cassaniti.

Empezaron cuidando mascotas y exploraron la posibilidad de cuidar casas

Por esas fechas, habían empezado a seguir en Instagram a una pareja de nómadas digitales que llevaban 2 años cuidando casas, así que también decidieron probar. Ilagan y Cassaniti crearon una cuenta en TrustedHousesitters y en 15 días les aceptaron para cuidar una casa en Anchorage, Alaska.

Los propietarios necesitaban que alguien cuidase de su perro y de una cacatúa llamada Tweetie que volaba libre por la casa. Aunque estaban nerviosos por su primera estancia en una casa ajena, tanto los dueños como las mascotas se lo pusieron fácil.

Les dejaron un coche, 2 bicicletas de montaña y equipo de senderismo para que pudieran disfrutar del paisaje de Alaska. «Cuando desayunábamos, Tweetie se sentaba en su puesto de desayuno y esperaba su mantequilla de cacahuete con galletas», cuenta Cassaniti.

Una vez que probaron cómo era cuidar casas, ya no volvieron la vista atrás. Reservaron cada estancia a través de TrustedHousesitters, ya que la aplicación no solo ofrecía más estancias internacionales, sino que querían recopilar todas sus opiniones en una sola plataforma.

Hasta ahora han cuidado 25 casas. Estuvieron en un refugio en Utah con 2 huskies malamutes en Alaska, cuyas vistas daban a una famosa cadena montañosa. Por las noches, la pareja podía sentarse en el jacuzzi exterior y contemplar la puesta de sol sobre las montañas o ver Juego de Tronos en la sala de cine.

También pasaron 4 meses cuidando a 2 pastores alemanes en un refugio de playa en Granada, ya que los dueños, jubilados, salían a navegar durante los meses de invierno. «Era como la casa de nuestros sueños», afirma Ilagan. «Desde la terraza veíamos ponerse el sol sobre el océano y no tuvimos que comprar mangos ni aguacates durante meses, ya que el jardín estaba lleno de árboles frutales».

Cassaniti e Ilagan planifican sus viajes y objetivos empresariales

La única vez que tuvieron dificultades para vivir gratis fue cuando se desató la pandemia y perdieron un mes de reservas en marzo de 2020.

Pero después de alojarse en casa de unos amigos en Chicago, encontraron un trabajo para cuidar una casa en una comunidad de golf en Florida. Los lugareños se desplazaban a todas partes en carrito de golf, ya fuera para ir al campo o a hacer la compra.

Esto hizo que la pareja viviera uno de sus mejores momentos durante la pandemia, ya que los vecinos organizaban conciertos. «Cada uno de los vecinos sabía tocar la guitarra o sabía cantar, así que montaban conciertos en su garaje y todo el mundo se sentaba en sus carritos de golf a disfrutar de la música con aperitivos y cerveza. Era muy divertido», explcia Cassaniti.

Estuvieron en Italia, Eslovenia, Croacia y Grecia, y luego en Inglaterra, Escocia e Irlanda, pero ninguna de estas opciones fueron aleatorias, sino que se ajustaban a objetivos claros.

Su estancia más larga han sido 4 meses en Granada, pero suelen cambiar de casa una vez al mes. «Cada año fijamos nuestros objetivos personales, de viaje y de negocio», afirma Ilagan. «Luego lo desglosamos en objetivos más concretos para saber a dónde ir cada trimestre y objetivos semanales para que cada día estemos alineados con el plan».

En 2022 se centraron en Europa y en 2023 viajarán por Centroamérica.

La pareja ha creado una rutina diaria diferente a la que tenían en sus trabajos de 9 a 5. Por la mañana, hacen ejercicio, meditan, practican yoga y llevan un diario.

Luego pasean a las mascotas y empiezan las llamadas de coaching a través de su página web Map The Unknown, donde ayudan a la gente a conseguir la vida que desean con cursos que venden por 199 euros. Como a menudo cambian de zona horaria, utilizan la aplicación online gratuita Calendly para que la gente pueda ver cuándo están disponibles.

Rechazan quedarse en las casas si las cámaras de vigilancia no están apagadas

Las únicas veces que han rechazado un trabajo de house-sitting fue cuando un anfitrión dijo que no quería apagar las cámaras de seguridad de su casa porque quería vigilar a sus mascotas. «Hay que coordinar muchas cosas con el anfitrión, así que para nosotros la relación con él es importante», explica Cassaniti.

El único problema que han tenido con una mascota fue cuando un golden retriever de 14 años que cuidaban para una familia sufrió un ataque. La pareja llevó rápidamente al perro al veterinario y se sintieron aliviados cuando el veterinario consiguió que el perro volviera a ponerse en pie.

Sin embargo, el aterrador momento les preparó para futuras emergencias. «Ahora pedimos el número de urgencias del veterinario porque luego nos enteramos de que era otro diferente al que habíamos ido», asegura Ilagan.

La pareja utiliza los puntos de las tarjetas de crédito para pagar los vuelos

No es solo la vivienda lo que la pareja no paga, tampoco pagan ningún vuelo desde 2018. Ilagan encontró un blog que aseguraba que podías conseguir vuelos gratis si solicitabas una tarjeta de crédito. Así que ahora utilizan los puntos y las millas de sus tarjetas de crédito para pagar los vuelos.

Saca entre 2 y 3 tarjetas de crédito al año, de las que hace un seguimiento en un excel. «Pago mi factura todos los meses como si fuera una tarjeta de débito y la uso como herramienta para viajar», explica Ilagan. Y si las compañías de tarjetas de crédito empiezan a cobrar cuotas anuales, cancelará la tarjeta.

Lleva 5 años sin pagar vuelos. En 2022, volaron gratis entre México, Estados Unidos, Italia, Grecia, Eslovenia, Reino Unido, de vuelta a Estados Unidos y luego a Argentina. Pero Ilagan advierte de que hay que ser diligente a la hora de pagar la tarjeta y enfrentarse a las comisiones, ya que es entonces cuando se pierde cualquier beneficio.

También hay que asegurarse de no sacar demasiadas tarjetas de crédito, porque puede reducir la puntuación crediticia.

Para reducir los gastos de viaje, también compraron una autocaravana que guardan en Texas cuando quieren viajar más lejos. La condujeron cuando viajaron a México en diciembre de 2021 y se prometieron, y de nuevo en abril de 2022, cuando se casaron en un banco de arena de Belice.

Actualmente, la conducen en Costa Rica, donde pasarán los próximos 4 meses cuidando de 2 perros y cumpliendo los objetivos que se marcaron.

Miriam Pérez