Javier Medina, propietario de seis pisos: «¿Nadie puede ahorrar 125 euros al mes en 6 años?»

Cada vez es más frecuente escuchar que comprar un piso es imposible. Sobre todo, para los jóvenes es un sueño. Y no por una cuestión de aspiraciones, sino porque el contexto impide hacerlo realidad. Sin embargo, hay quienes lo niegan y aseguran que no hace falta ser rico para ser propietario de una vivienda. Es el caso de Javier Medina, un propietario de seis pisos que argumenta que cualquier tiene la posibilidad de ahorrar menos de 200 euros al mes y al cabo de unos años acumular el dinero necesario para adquirir una casa en España.

El consejo de un propietario de seis pisos para comprar vivienda

Después de comprar otra casa en abril, Javier Medina asegura por experiencia propia que cualquiera puede ahorrar el dinero suficiente cada mes como para adquirir un piso. «He comprado una vivienda ahora hace unas semanas por 45.000 euros, ya amueblada y con electrodomésticos. El banco me deja al 90%, es decir, me deja 40.500 euros. Y yo pongo 4.500 euros, que más el ITP son unos 9.000 euros de mi bolsillo en total», explica el propietario.

En el caso de un piso de 45.000 euros, solo es necesario pagar unos 9.000 euros para comprarlo, siempre que el banco conceda una hipoteca por encima del 90%. De esta manera, una persona sola puede convertirse en propietario. Lo único que necesita es ahorrar 250 euros al mes durante tres años o 150 euros cada mes. «Que me digan que alguien no pueden ahorrar 9.000 euros en tres años al guardar 250 euros al mes o en seis años al ahorrar 150 euros mensuales», clama Medina.

Además de la financiación del banco por encima del 90%, la clave para encontrar una vivienda tan barata es buscar en pueblos o ciudades más pequeñas. Así lo demuestra el propio inversor, que compró la casa por 45.000 euros «en una población a 15 minutos en coche de Albacete». Es cierto que coincide en que «no todo el mundo quiere vivir ahí, evidentemente». Aun así, se trata de una oportunidad al tener en cuenta que «si este piso estuviera en el centro de Madrid no costaría 45.000 euros, por precio y demanda». Es una de las formas de comprar una vivienda sin necesidad de tener ahorros.

Javier Medina está cansado de escuchar que «son ricos todos los que pueden comprar vivienda». Si bien «hay mucho dinero», hace hincapié en que no es rico: «Me toca pagar 26.500 euros por la declaración de la renta más». También tiene que pagar la plusvalía de cada piso y el IVA de sus empresas. En total, «más de 150.000 euros de impuestos en este año». Otra ventaja de comprar casa en un pueblo es que hay ayudas a la vivienda para jóvenes que se muden a zonas rurales de España.

«Este es mi informe de vida laboral. Tengo 30 años, con 12 años y cuatro meses cotizados, más de 50.000 euros en cuota de autónomo. Esta es mi posición, al igual que muchísima gente más que está invirtiendo en el sector inmobiliario. No vayamos con que quienes compran inmuebles son únicamente los ricos porque no es así», insiste el inversor inmobiliario, que ya tiene varias viviendas alquiladas a un total de 14 inquilinos, «todos contentos».

¿Por qué es tan difícil comprar una vivienda en España?

Ante la postura de este propietario, otros tertulianos de laSexta Xplica defienden todo lo contrario: «Hay mucha gente que no» puede permitirse ahorrar ni 125 euros al mes. El problema es que el alquiler se come hasta el 70% del sueldo cada mes, sin tener en cuenta otros gastos, y el inquilino no tiene casi margen para ahorrar el dinero suficiente para convertirse en propietario.

Mientras tanto, el precio de la vivienda se dispara y el sueldo se estanca junto al poder adquisitivo. Si bien es posible encontrar pisos baratos en pueblos o en ciudades más pequeñas, las ofertas de trabajo se concentran en las grandes ciudades. En otras palabras, los españoles se ven obligados a mudarse a urbes como Madrid y Barcelona, lo que supone un aumento disparado de la demanda de vivienda con la consiguiente subida de precios. Como consecuencia, la vivienda puede convertirse en la soga que estrangule la economía.