He diseñado mi propia vida en modo Slow Travel: ¿Y tú?

Llevo unas semanas con la autocaravana y hace unos días me di cuenta de algo que me pareció una pasada.

Estaba viajando con Dani Megías -le he hecho alguna entrevista en varios de mis podcast- por la zona del delta del Ebro y nos juntamos con Javi Rubio y con Fran. Compartimos varios días los cuatro en el Pirineo aragonés.

Dani empezó con el Stock hace varios años, de la mano de mis cursos, luego se hizo profe de la Academia de Stock y actualmente no solo vive de sus videos muy bien, sino que además tiene varias inversiones inmobiliarias y un coworking en Granada.

A Javi lo conocí en el primer retiro de ViveDistinto que hicimos, en Perpinyà. Para ese entonces era un chaval con mucha iniciativa y ganas de comerse el mundo. Hemos viajado juntos por meses y en varios continentes, actualmente vive viajando y se sustenta de su sueño: es escritor de novelas.

Fran (Chamán) lo conozco hace años, nos conocimos en un evento de Joan Boluda, en el 2019; era alumno de la Academia de Stock. El tío es un máquina trabajando, ahora viaja en moto por Europa, pero lleva más de un año viviendo su sueño gracias a sus imágenes en Tailandia.

Son mis amigos y personas como ellos se han convertido en “mi normalidad”, la gente con la que me rodeo en mi vida y con quien hablo en mi día a día.

Sencillamente lo he normalizado tanto que la mayoría de veces no me doy cuenta de que, al fin y al cabo, lo que hago tiene un impacto.

Llevo literalmente años dedicándome cada día a explorar y enseñar maneras de vivir diferentes, sea con la fotografía de stock, los negocios digitales, las mentorías o las reflexiones que pueda compartir.

Al final, los proyectos han ido prosperando y, aunque a veces me pueda parecer poco -si me comparo con otros o con influencers-, la realidad es que cada mes impacto a unas 60.000 personas. Y seguro que la mayoría ni me leen o me escuchan o ni me hacen caso ni les importa. Pero algunos de entre todos ellos, sí. Y de entre todos los que me escuchan, leen, hacen caso o les importa, algunos toman acción. Quizás no todos los que toman acción triunfan, pero algunos de ellos sí.

 Y al final, ese porcentaje reducido hace que merezca la pena.

Ser consciente de ello, de vez en cuando, alegra el día y le da sentido al esfuerzo. Esta reflexión lleva días acompañándome y quería compartirla con vosotros. Por mucho que pueda parecer una oda al ego. Al final, es algo de lo que estar bien orgulloso.

“La libertad no se persigue, se construye.

El primer paso hacia la libertad es saberte capaz de ella,

el segundo, no aceptar otra cosa.”

Un abrazo,

Carles.