Road to YouTube: Miedos

No es la primera vez que me planteo comenzar a grabar contenido para YouTube pero quizás esta es la vez que más en serio lo digo. Porque las razones para hacerlo están más claras que nunca.

Por qué YouTube

La realidad para el 90% de los emprendedores y negocios unipersonales es que, a día de hoy, los únicos dos canales de adquisición orgánicos escalables que funcionan son las redes sociales y YouTube.

Al loro porque:

  • Digo «a día de hoy». Antes podías escribir en un blog, trabajar un poco el SEO y eso te traía tráfico. Empezar de cero un blog a día de hoy, con la incertidumbre que hay respecto a cómo ofrecen el contenido la IA, me parece arriesgado.
  • Digo «canales de adquisición». Puedes tener una newsletter y un podcast pero es difícil que te encuentren si no empleas las redes sociales para darle visibilidad a nuevas audiencias. Substack tiene un sistema de recomendación que funciona bien pero te estás limitando a los lectores de newsletters en Substack. Un nicho dentro de un nicho. Y sí, hay gente que busca podcasts nuevos para escuchar dentro de apps de podcasting pero son pocas.
  • Digo «orgánicos». Es decir, gratuitos. Siempre puedes patrocinar otros canales de contenido o hacer ads, pero la mayoría de micronegocios dependen en gran medida del alcance orgánico.
  • Digo «escalables». Puedes hacer intercambio de menciones con otros creadores de manera puntual, pero te obliga a estar continuamente buscando nuevos creadores. También puedes apalancarte en otras audiencias con publicaciones de invitado o entrevistas, pero sigue sin ser algo escalable.

La diferencia entre YouTube y las redes sociales, que te obligan a publicar contenido efímero diariamente a riesgo de desaparecer cuando dejas de hacerlo, es que el primero funciona como un archivo de contenido duradero y buscable. El contenido que publicas se suma al ya publicado.

Hace 3 años, por ejemplo, publiqué un primer vídeo en YouTube de manera improvisada y experimental que, después de 50,000 visualizaciones, sigue recibiendo visitas diariamente.

Esto lo hace más sostenible con mi manera de entender el emprendimiento online y la libertad que busco con ello: puedo gestionar el tiempo como quiera para estar dos semanas investigando un tema, aprendiendo, experimentando y luego compartir el resultado con el mundo en formato vídeo. No me obliga a publicar diariamente ni tampoco desaparece a las 24 horas de hacerlo.

Además, que sea en vídeo lo convierte en el último formato sustituible por la IA…

Como ves, la teoría es clara y estoy convencido de que es el camino. Camino que voy a compartir contigo en esta newsletter con la serie de vídeos Road to YouTube, donde iré contando cómo me voy preparando, qué estoy probando y cómo está funcionando.

Y el primer obstáculo con el que me topo, como nos pasa a muchos, son los miedos.

Los miedos

Tengo ganas de empezar, pero también tengo miedos, claro que sí.

Tengo miedo a que no funcione (¡qué sorpresa!). Quizás (o no quizás) es la razón por la que he ido procrastinando esta decisión, anteponiendo otros proyectos —el libro, la nueva web— para quedarme en la comodidad de la idea de crear un canal de YouTube sin realmente enfrentarme a la materialización.

Tengo miedo a no disfrutar del proceso. Porque sé que un canal de YouTube es un proyecto a muy largo plazo. No suele haber tanta viralidad como en redes sociales y la clave es publicar contenido de calidad repetidamente durante varios meses. Si me descubro no disfrutando del proceso fracasaré.

Tengo miedo a que me exija más de lo que puedo dar. Tengo un crío de 6 meses, una comunidad de 700 profesionales, un libro por escribir y muchos viajes por hacer. No quiero sacrificar nada de eso.

Tengo miedo a perderme en el «cómo» y olvidar el «por qué». Obsesionarme con la cámara o el micro ideal, la música de fondo, las miniaturas irresistibles con mi cara en plan «»… y olvidarme de lo que quería contar. Del mensaje. Del propósito. De eso que me llevó a plantearme el canal en primer lugar: compartir mis ideas, aprendizajes y reflexiones con todavía más gente.

Tengo miedo de no llegar a enviar nunca Road to Youtube (II). Pero espero que los miedos sean solo eso: miedos. Y que, después de identificarlos, logremos superarlos y convertir nuestras ideas en algo tangible que compartir con el mundo.

Gracias por leerme. Con cariño,

Bosco Soler